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domingo, 31 de julio de 2011

Popurrí veraniego

Hola de nuevo. Para variar he tardado más de lo esperado en actualizar y se me han ido acumulando multitud de fotos e historias. Lo más interesante, la semana de vacaciones que he pasado en Cantabria. Pero antes de contaros eso (en la próxima entrada) voy a tratar de ponerme al día dando un repaso rápido a lo más destacable ocurrido desde Semana Santa hasta hoy, dando salida a las fotos acumuladas con breves comentarios.

Empiezo con el Ave del Año 2011 para SEO, el mochuelo. En la Casa Campo se dejan afotar con relativa facilidad varias de las parejas que alli crian:

Mochuelo europeo (Athene noctua)

Mochuelo europeo (Athene noctua)

No muy lejos, en las zonas humedas de la Casa de Campo, ha vuelto a criar la pareja de martines pescadores de os enseñé el año pasado. He visto 3 pollos jovencitos fuera del nido a los que no he podido fotografiar. Si se han dejado los adultos en uno de sus posaderos habituales:

Martín pescador (Alcedo atthis) con su captura.

En las cercanías del nido de esta bella ave, abundan las ratas comunes gracias en buena parte a la enorme cantidad de pan que la gente tira a los patos (malisima costumbre) y a la basura que dejamos en los merenderos. Sin duda este roedor es una amenaza para las crias del martin y de otras especies de aves acuaticas que crian en el lugar y gracias a nuestra ayuda es cada vez más abundante y descarado.

Rata común o Rata parda (Rattus novergicus) feliz con el pan "de los patos".

Mucho más simpatico nos resulta el otro roedor que se puede ver en el territorio del mochuelo y el martín: el conejo común.

Conejo (Oryctolagus cuniculus).

Su pariente, la liebre ibérica, es más facil de observar en otro parque: Polvoranca. Sobre todo en la época de celo, cuando están menos alerta y se concentran varios ejemplares en puntos determinados en los que los machos se dedican a perseguir a las hembras para cubrirlas. Os dejo un video de una de estas reuniones con carreras, peleas y cópulas incluidas:


Liebre ibérica (Lepus granatensis) en reunión primaveral.
En el Parque Regional del Sureste la novedad este año ha sido la presencia de varias parejas de martinete, criando en las lagunas de Velilla. Es la primera vez que observo y fotografío a esta garza de habitos nocturnos:

Martinete (Nycticorax nycticorax), tipica silueta en vuelo.

Martinete (Nycticorax nycticorax), al acecho.

En las estepas cerealistas del mismo Parque del Sureste existen varios primillares a los que cada año acuden numerosas parejas de este pequeño halcón. Este año no ha sido una excepción:

 Cernícalo primilla (Falco naumanni).

En las cercanías también se dejaron fotografiar varias aves como la collalba gris, la cogujada común y la avutarda, además de otras que se dejaron ver pero sin opción de foto como el sisón o el alcaraván.

 Collalba gris (Oenanthe oenanthe).

Cogujada común (Galerida cristata).

 Avutarda común (Otis tarda) en vuelo.

Aparte de los primillas, lo más destacado de las rapaces ha sido este ejemplar de águila calzada que levanto el vuelo desde el suelo a escasos 20 metros de mi y poco a poco fue ganando altura en circulos hasta desaparecer. La tuve muy cerquita pero por culpa de los nervios y de el sol que me cegaba esto es lo mejor que le pude hacer:

 Águila calzada (Hieraetus pennatus).

 Águila calzada (Hieraetus pennatus).

Si os fijais bien, sobre todo en la segunda foto, se aprecia el buche lleno. El águila levantó el vuelo justo despues de engullir su desayuno.

Los grandes protagonistas de entre los reptiles han sido sin duda los lagartos ocelados, muy abundante y no menos hermoso es el lagarto más grande de la península:

 Lagarto ocelado (Timon lepidus), gran macho.

Lagarto ocelado (Timon lepidus) macho y hembra dirigiendose juntos a su refugio bajo una raiz.

Volviendo a las aves, y a las acuaticas, un año más hemos podido comprobar que la Laguna de Meco se convierte en el único lugar de cria en Madrid del fumarel cariblanco, cada año con más ejemplares. Además crian otras especies como el zampullín cuellinegro, la garza imperial, el aguilucho lagunero o la única que se dejó hacer fotos decentes, la cigüeñuela:
Cigüeñuela (Himantopus himantopus).

 Cigüeñuelas (Himantopus himantopus) macho y hembra.

Y hablando de criar, en el Monte del Pardo he podido ser testigo de las cebas de pollos volantones de varias especies. Entre ellos una pequeña oropendola que esperaba paciente las visitas de sus padres, y una familia de picogordos que se movia entre las moreras:

 Oropendola (Oriolus oriolus) pollo esperando su ceba.

 Picogordo (Coccothraustes coccothraustes) cebando a su polluelo volantón.

Y ya por último os dejo con otros polluelos, estos recien nacidos, que encontramos dentro del tubo de la campana extractora de una casa rural en Ávila. Se trata de colirrojos tizones, o al menos eso eran los adultos que entraban regularmente en el tubo con el pico lleno de insectos:

 Nido y pollos de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros).

Con estos pequeños punkis me despido hasta pronto. 

lunes, 17 de mayo de 2010

La Casa de Campo de Madrid

Voy a continuar presentando algunos de los lugares por los que nos movemos. Hoy es el turno de la Casa de Campo, el mayor parque público de la ciudad. Al igual que El Pardo, con el que practicamente linda, tiene su origen como coto de caza de la realeza, pero hace ya muchos años que fue cedido por el Estado a la ciudad de Madrid  y está abierto al publico en su totalidad.

En su interior se encuentran instalaciones como el Parque de Atracciones, el Zoo o el Teleférico por lo que recibe multitud de visitantes. Sin embargo el hecho de que estas instalaciones se concentren en la zona sur del parque, relativamente cerca unas de otras, y teniendo en cuenta que desde hace algunos años está  prohibida la circulación de automoviles fuera de esta zona, permiten que uno pueda "perderse" en las 1700 hectáreas del parque paseando por sus encinares, sintiendose por momentos lejos del cercano caos de la ciudad.

El ecosistema predominante en el parque es el encinar acompañado de retama, aunque hay varios pinares, algunos con ejemplares importantes y otros más jovenes, de repoblación. La vida animal se concentra principalmente en torno a los dos arroyos que cruzan el parque (el Antequina y el Meaques) y sus estanques. Alrededor de estos arroyos hay viejos bosques de ribera y fresnedas.

A diferencia del Pardo, aqui ya no quedan grandes mamiferos, hace demasiados años que este lugar dejó de ser un coto de caza. Los habitantes con pelo son principalmente roedores: topillos, ratas común y de agua, ardillas, conejos y liebres. Aparte de esto, algún topo, erizo y tal vez zorro. Os dejo dos de los mamiferos más abundantes, simpáticos y faciles de ver:

    Ardilla (Sciurus vulgaris)

Conejo (Oryctolagus cuniculus)

Mucho más abundantes y variadas por supuesto son las aves. Podemos encontrar practicamente todas las aves de jardin: carboneros, herrerillos, gorriones, mirlos, petirrojos, verdecillos, verderones, pinzones, agateadores, jilgueros, etc. Os dejo algunos de los más comunes:

 Verderón (Carduelis chloris)

Verdecillo (Serinus serinus) dándolo todo

Carbonero común (Parus major)

Herrerillo común (Parus caeruleus)

      Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)

Muchos de estos pajarillos están bastante acostumbrados a la gente y se acercan a los paseantes en busca de comida. Pero ninguno es tan descarado como el gorrión común (no confundir con su primo molinero, que también vive en el parque pero es más tímido), especialmente en invierno cuando pasan más hambre. Este de la foto casi se mete en el objetivo para pedirme unas pipas:

Foto de carnet de Gorrión común (Passer domesticus)

Gorrión molinero (Passer montanus)

 En los bosques de ribera encontramos además currucas, oropéndolas, ruiseñores, trepador azul o mosquiteros entre otros.

Mosquitero común (Phylloscopus collybita)
Trepador azul (Sitta europaea)

Más grandes que estos pajarillos son las abundantes palomas torcaces, las perdices, las grajillas, las abubillas y los picidos: el pito real y el pico picapinos:

Pito real (Picus viridis), macho adulto

Pico picapinos (Dendrocopos major), joven asomado a su ventana.

Y no podíamos olvidarnos de una especie invasora que ha colonizado la Casa Campo a base de bien, con consecuencias que aún no conocemos del todo, más allá del molesto ruido que producen y del peligro que corre quien pase bajo sus nidos de morir aplastado si la estructura se viene abajo. De hecho periodicamente se retiran nidos viejos para evitar accidentes.

Grupo de cotorras argentinas (Myiopsitta monachus) asaltando un peral.

Entre las acuaticas, las más abundantes son los anades azulones o reales. Los machos son muy llamativos, pero no es muy conocido fuera de los aficionados a las aves que, al igual que el resto de anatidas, una vez terminado el periodo de cria mudan la pluma y pierden la capacidad de volar durante 3 o 4 semanas. Debido al riesgo que esto supone, durante este periodo adoptan un plumaje criptico, muy similar al de las hembras, para pasar desapercibidos ante posibles depredadores.
Ahora mismo la mayoria de machos mantienen el plumaje nupcial, algunos están empezando a mudar y otros sorprendentemente han mudado ya por completo como el que os muestro en la foto:

Anade azulón (Anas platyrhynchos) macho adulto en plumaje de eclipse.

Anade azulón, macho adulto

Anade azulón, hembra y su prole.

En el Lago de la Casa Campo, el anade azulón comparte su espacio en invierno con gaviotas sombrías patiamarillas, reidoras y cormoranes. Mientras en los estanques de los arroyos sus principales compañeras son las gallinetas y en menor medida los martines pescadores. 
Sorprendentemente aún es posible observar a las pequeñas flechas azules cruzar los arroyos de la Casa Campo a toda velocidad a ras del agua. Con algo de paciencia y escondiendonos un poco podremos verles haciendo guardia en alguno de sus posaderos favoritos e incluso observar como sacan algún pececillo en el pico despues de zambullirse, mientras la mayoria de paseantes son ajenos a este espectaculo.
Este año, en uno de estos estanques hemos podido confirmar que una pareja de estos pajarillos está criando. En la primera foto podeis ver al macho con algo de tierra en el pico, por estar arreglando el nido que excava en la tierra y en la segunda, unos meses mas tarde, llevando ceba a sus polluelos. Ahora mismo los viajes arroyo arriba y abajo de la pareja con pececillos en la boca es constante por lo que sus polluelos deben ser de buen comer.


Martín pescador (Alcedo atthis)

Martín pescador con pescaíco.

En cuanto a las rapaces, la Casa Campo no es el mejor lugar para observar a las diurnas. Tal vez algún milano negro o ratonero despistados. Sin embargo aqui si encuentran su hogar muchas rapaces nocturnas. Son residentes el cárabo, la lechuza y el mochuelo. En invierno visita el parque el buho chico y en verano el autillo.
Las mas fácil de observar de todas es el mochuelo, por ser el de hábitos más diurnos. Vive en las fresnedas cercanas a los arroyos y hace su nido en agujeros en los troncos más viejos. En verano es facil ver a los jovenes mochuelos asomarse a la puerta de su casa o empezar a practicar cazando sus primeros bichejos. Os dejo varias fotos de estos seres tan simpáticos:

Mochuelo europeo (Athene noctua) modelo furby.

Joven mochuelo, con bichejo en el pico.

Joven mochuelo, se ha tragado el bichejo sin ofrecernos.

Mochuelo europeo (Athene noctua), adulto.

Los reptiles, aunque más dificiles de observar en la mayoria de casos, están bien representados en el parque: salamanquesa, lagartija ibérica, culebras viperina, bastarda y de escalera, galapagos y lagarto ocelado.
Este último, el lagarto ocelado, resulta facil de identificar por su enorme tamaño. A veces asusta a uno cuando se espanta y sale corriendo a su guarida. Pero se trata de un bicho que a mi me parece precioso, sobre todo en esta época, cuando tiene su colorido al máximo y se mimetiza entre el verde y las flores:

Lagarto ocelado (Lacerta lepida), escondío

Lagarto ocelado.

Con este bicharraco os dejo hasta la próxima. Pido disculpas ya que no he cumplido mi palabra y este ladrillaco es todavia mayor que el del Pardo, que le voy a hacer.
Espero que haya servido para que conozcais un poco la riqueza natural de la Casa Campo, que tristemente es más conocida por otras cosas, y que los que la visiteis la cuidais como merece y ayudeis a conservarla.

Un saludo.